Disparos al amanecer
" La Señora Pedecaris es, si se me permite el comentario, el rayo que no cesa. O mejor, el rollo que no cesa. Sus historias siempre tienen un leitmotiv que la psiquiatría moderna ya ha referido como manía persecutoria: Todo el mundo está en mi contra, porque me envidian. Una conjura internacional, oscura y secreta, se ha aliado en mi contra. Conozco a los cabecillas. Ellos saben que yo lo se, y me dejan mensajes cripticos por mi camino, que yo identifico perfectamente..."
Pendergast volvía a mirar las volutas de humo. Pestañeó, saliendo de su ensimismamiento y me dijo:
"Sabe....Parece que por su memoria pasen mil años de afrentas y sufrimientos injustos. Como si el cazador recriminara a sus presas las horas que tuvo que estar acechando en la oscuridad, la resistencia que pudieron a morir a primera sangre. Si no fuera porque da pena, sería un buen argumento para una novela ligera...."

