Amanece, plátano es

6.20.2005

La Fonoteca y el Sr. Pendergast

El Sr. Pendergast va a la ciudad una vez cada dos semanas. Si alguna vez Cronos nos privara del sentido del tiempo, podríamos reconstruirlo a partir de la frecuencia con que el Sr. Pendergast seguiría viajando a la ciudad. "He pasado un pendergast inquieto, por no tener noticias tuyas", diriamos, en lugar de señalar el vulgar tránsito de dos semanas. En una ocasión me lo crucé: salía de una fonoteca y, al saludarlo, parecía azorado como un colegial. Le pregunté por el establecimiento. "Ejem...Si....Hummmm...Discos, si. Pero no se deje llevar...ejem...por las apariencias....Fijese en La Fonoteca de Reiselstrasse....". Se llevó la mano al sombrero, saludó y practicamente desapareció.
Hace unos dias, en un libro de su amplia y abierta biblioteca, encontré un ejemplar del que salía, como marcapáginas, un amarillento billete de tranvía, que señalaba dos relatos, en páginas enfrentadas, que les transcribo:
"La Fonoteca


Como cada mañana, J. entró en La Fonoteca. Saludó, con un casi imperceptible movimiento de cabeza, al cajero y se dirigió a la estantería de Música Barroca. Introdujo un folio amarillo, cuidadosamente doblado, en un disco de Girolamo Frescobaldi ( la "Tocata nº 3 para clavecín") y lo volvió a depositar en su sitio. Giró en torno a la sección de Bach, indeciso. Hoy no le apetecía leer desgarros del alma humana. Optó Couperin, y de sus "Barricades Mysterieuses" extrajo un folio blanco, perfectamente doblado. Lo abrió delicadamente y alcanzó a leer, en la primera línea de una caligrafía angulosa "Inquieto por la presencia de mi ángel azul, espero, desde el fuego de la barra de un bar perdido, que el calor de su mirada arrase mi alma, y que del polvo que resulte, vengan los lodos de su misericordia...". Lo guardó en el bolsillo de su chaqueta y salió de la tienda, con paso ágil.

En La Fonoteca, abierta hasta el amanecer, anónimos cruzan sus letras con anónimos. No hay reglas, más que respetar una mínima orientación sobre el contenido, regla que la propia sensibilidad musical ha impuesto y que haría inapropiado negar la existencia de Dios en la Suite Francesa de Bach, o dejar un tórrido relato de sexo anónimo en los Essercizi per Clavicembalo de Scarlatti, más propio de un Prokofiev. Se ruega no acumular preferencia, tras el incidente Goldbach, en el que el vinilo de las Variaciones, interpretado por Glenn Gould, había adquirido el volumen de un tomo de la Enciclopedia Universal Alonso Rios.

Hay quienes han visto a Borges dejar al tacto un breve escrito en el reverso de una bula del Papa Clemente XIV, para la redención y eterno descanso del alma de Doña María de Aragón.

A J., en concreto, le fastidiaba sobremanera esas ganas de llamar la atención. Bastante trabajo le costaba ocultar su cuerpo de monstruoso insecto."


"La Fonoteca de Reiselstrasse

Hice trampa. Sabía que, como todas las noches, con un niño de la mano, pasarías por la fonoteca. Te había visto durante meses, en una rutina que no había roto ni gripe, ni lluvia ni desamparo. Sabía que te acercarías a la estantería de obras para guitarra y que en El húsar amable dejarías una nota para tu amante, ese desconocido que te observa.

Al pasar, tu gabardina me rozó, llenando de agua la manga de mi chaqueta. Por un momento pensé en decirte "Soy yo, amor". Pensé en abrazarte, sentir tus mejillas frías en mi cara, abrazar a tu hijo y salir juntos, como una familia, a pasear bajo este cielo de plomo. Al verte salir de nuevo a la calle, se fueron contigo la redención y el deseo, y quedé a solas conmigo. Mañana, puede que pasado, te volveré a ver.

Hoy, 8 de Noviembre de 1.938, puede que no sea el día más adecuado. Y en esta Kristallnacht, bajo mi abrigo negro, se me vuelve a llenar de escarcha el corazón."
Ciertamente, parece que no hay que dejarse llevar por las apariencias....