Amanece, plátano es

2.25.2005

Luis Garcia Montero

Impertinencias

En la mesa de al lado,
un jardín de señoras en domingo
abonadas al orden del murmullo
y del té con limón,
en un café de invierno por la tarde.

Se quejan de los tiempos, beben, fuman,
discuten sus secretos, asienten con sonrisas...

y de pronto se paran a mirarte.

Despreocupada cuentas
- y en el local tu voz es como el sable
que hiere al enemigo -
una historia de cama con detalles expertos,
una manera de sentir la vida
que penetra y disuelve
la luz de iglesia,
la humillación del frío en las rodillas,
los cajones cerrados y las fotos de boda.

Cierto tipo de gente
sufre de los inviernos en los ojos,
conoce las heladas
que pasan por debajo de una puerta,
una puerta de alcoba,
allí donde la noche siempre tiene
olor de espera inútil,
y después de la espera se aceptan las mentiras,
y después el silencio.

Nada dejan los años en la mesa de al lado,
sino un murmullo que envejece y una sombra
que cruza por los labios como una cicatriz,
un rencor en la piel de la conciencia.

Tu voz es alta y joven,
va vestida de fiesta y cuando se desnuda
hace que el sol de invierno, conmovido,
se detenga un instante para apoyar la frente
sobre los ventanales del café.

2.23.2005

Invierno

El Sr. Pendergast opina que la mejor película de amor es "Doctor Zhivago"; cuenta con la aprobación tácita de la Sra. Pendergast, que ha sonreído casi imperceptiblemente. Me ha acompañado a dar una vuelta por el jardín y mientras me ofrecía fuego, me ha confesado "Olvídese de "Doctor Zhivago", querido D....Demasiada nieve, demasiado bolchevique y, sobre todo, demasiado viaje incómodo. ...Como en "El barbero de Siberia"....Demasiados cosacos. Quedese con "The Thomas Crown Affaire", que allí, al menos, viajan en primera. O con "Amelie", una historia de amor insual, lo que resulta una tautología, ya que una historia de amor usual es una soporifera historia de compañeros de colegio... El amor tiene que ser sorpresa. Todo lo que no sea sorpresa, es la Sra. Pendergast...".
Y se paró a observar el estado del brezo.

Llueve

Aunque crean que siempre me coloco al sol que más calienta, desde hace algunos meses llueve. Huele a tierra mojada. No hace frio, y siempre me cae alguna gota por la nuca, que se cuela y me hace estremecer.

El Sr. Pendergast me ha ofrecido un paraguas, para poder asistir a la misa mayor, que he rechazado amablemente. "Prefiero mojarme".

2.22.2005

Insano

La señora Pendergast me ha reprochado mi costumbre de escuchar, casi de forma monomaniaca, una candión de todo un CD; o de ver, de forma repetitiva y constante, una película o un fragmento de ella; o acudir, siempre que el alquitrán me llena, a leer un párrafo concreto de un libro concreto de un autor concreto. "Es insano".

El Sr. Pendergast ha bajado, casi imperceptiblemente el periódico, me ha mirado, y lo ha vuelto a subir. Ahora tararea "Les plaisirs demodees" y mueve el pie.

2.21.2005

Cinco más

Opina el Sr. Pendergast que los cinco lujos principales que no puede permitirse o al menos, no debe permitirse un pequeño burgués son:

1. Una corbata de Hermes.
2. Unos zapatos hechos a medida en Lobb, Foster and Son, New and Lingwood o Alan McAfee.
3. Una suite en el Raffles de Singapur.
4. Ostras de Arcade y una botella de Pol Roger 1914.
5. Pasear bajo la lluvia.

2.09.2005

Una tarde ociosa

Según el Sr. Pendergast, las mejores actividades para una tarde ociosa incluyen los siguientes elementos:

1. Un calor entre moderado y alto.
2. Una lejana chicharra.
3. Un libro caido sobre la cara.
4. Un vaso de agua fresca cerca.
5. Un dulce sueño.

La Sra. Pendergast añade un tocadiscos y Les barricades mysterieuses de Couperin sonando.

2.03.2005

Cerrando, que es gerundio

Pues eso.
Que, al menos en un primer momento de forma temporal, cierro el chiringuito.
Que la última apague la tele.